El Corte Inglés ya ha puesto las luces de los adornos navideños. Señal inequívoca aquí en España de que el año se está acabando. A mí, tradicionalmente, este es un tema que he de reconocer que me suele causar cierto desasosiego. “Tantas cosas todavía por hacer y me estoy quedando ya sin tiempo”.  Como hacía cuando estaba estudiando, es época de exámenes y ya no hay excusa: hay que estudiar y echar el resto.

Los últimos dos meses del año se convierten en una especie de montaña rusa en la que intentas solucionar lo que, probablemente, podrías haber solucionado ya hace meses si hubieras funcionado con rigurosidad en la planificación. Y a veces pienso: “no te esfuerces tanto, si ya está todo el pescado vendido. Lo que no hayas hecho ya no lo vas a hacer ahora”. Pero sigo adelante. (más…)

Sequoia

A quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija

El otro día hablaba con un amigo, un consultor de empresas con bastantes años de experiencia y cierto nivel de éxito profesional. Me decía: “No sé qué pasa ahora pero lo que antes me funcionaba para conseguir clientes ahora no me funciona. Mis contratos han caído radicalmente. Con la crisis he perdido algunos de mis mejores clientes y no soy capaz de conseguir nuevas cuentas”.

Posiblemente tú también tendrás algún amigo al que le pasa lo mismo. Incluso puede que tú mism@ te encuentres en una situación similar. En la actualidad, muchos negocios atraviesan por un momento en el que conseguir clientes es más difícil que encontrar el arca perdida de Indiana Jones. (más…)

Cada día, son muchas las personas que se plantean conseguir determinados objetivos, realizar distintas tareas, cumplir con promesas y agendas variadas y, en definitiva, afrontar sus propios desafíos. Sin embargo, cada día son también muchas las personas que no cumplen con sus propósitos, no hacen lo que dicen que van a hacer y, en consecuencia, no avanzan tanto como quisieran. ¿Te suena?.

En realidad, son varios los motivos fundamentales que, en mi opinión, provocan esta situación:

  • Muchas personas no tienen el objetivo claramente definido, no saben lo que quieren conseguir realmente. Como no saben adónde van, jamás podrán llegar a su destino.
  • Por otra parte, conseguir muchas de las cosas que la gente se plantea cuesta esfuerzo. Es más, son precisamente las cosas más importantes las que más esfuerzo cuestan. Obligan a salir de la zona de confort y eso provoca resistencias y que se deje todo “para otro día”. Es decir, no se asume el suficiente compromiso con el objetivo.
  • Las personas que no consiguen resultados se caracterizan, en muchos casos, por decir que van a hacer determinadas cosas, que van a actuar y después no hacen lo que dicen. Son poco consecuentes y palabras y acciones se encuentran muy alejadas.
  • Los hábitos incorrectos o la falta de ellos provocan funcionamientos “a impulsos” que no garantizan un avance adecuado hacia las metas. La constancia es una de las claves del éxito y no está presente en un gran número de personas.

Y, ¿por qué pasa esto?. ¿Es que no son realmente motivadores los objetivos que, a veces, nos planteamos?. Pudiera ser. Pero también puede ser que necesitemos ayuda. No pasa nada por necesitar ayuda. Esta nos impulsará a crecer. Es posible que únicamente necesitemos un seguimiento de nuestros avances que nos “obligue” a tener que responder ante alguien de nuestras acciones. Los seres humanos somos así. (más…)

Entramos ya en fechas en las que las vacaciones y el descanso empiezan a tomar cuerpo para la gran mayoría de nosotros. Los mensajes de “Out of Office” en el correo electrónico, las llamadas a empresas en las que te dicen que la persona a la que buscas “está de vacaciones” o los contestadores automáticos en los teléfonos móviles son elementos habituales durante los meses de julio, agosto y buena parte de septiembre.

Es tiempo de descanso y diversión. Es tiempo de recargar pilas para entrar con fuerza en el nuevo curso. Sin embargo, probablemente estés de acuerdo conmigo en que el verano es también un tiempo ideal para hacer balance de lo realizado y plantear lo que quieres que sea la última parte del año. Es también un buen momento para dedicar algo de tu tiempo a tu desarrollo, haciendo esas cosas que muchas veces no haces a lo largo del año por falta precisamente de eso, de tiempo. (más…)

Que estamos en crisis es un hecho evidente. Que el mercado y nuestro entorno se encuentran en un momento que no facilita la consecución de negocio es la consecuencia natural de dicha crisis. Pero, ante esta situación, ¿qué podemos hacer?. Si pretendemos continuar manteniendo el negocio y generando riqueza, es necesario que mantengamos e incluso, aumentemos nuestra competitividad.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, Competitividad se define como “capacidad de competir; rivalidad para la consecución de un fin”.

En términos de mercado y negocios, son muchas las definiciones de competitividad que se han publicado. J.C. Mathews propone que la competitividad se define como “la capacidad que tiene una organización, pública o privada, con o sin fines de lucro, de lograr y mantener ventajas que le permitan consolidar y mejorar su posición en el entorno socioeconómico en el que se desenvuelve”

Para M. Porter, el concepto de competitividad conlleva al concepto de excelencia, que implica eficiencia y eficacia por parte de la organización.

Sea cual sea la definición que adoptemos para el término, lo cierto es que todas coinciden en que ser competitivos exige:

  • Capacidad de desenvolverse en el mercado, a través de un nivel de calidad y excelencia adecuados a los requerimientos de los clientes
  • Capacidad de defenderse e, incluso, superar a los competidores.

Si una empresa no cumple con cualquiera de estos objetivos, dejará de ser competitiva y será expulsada del mercado. Más aún en esta época en la que la capacidad de consumo se ralentiza y ya no hay “tanta alegría” en la compra. Por tanto, estamos obligados a hacer cada vez mejor las cosas y a diferenciarnos cada vez más para mantenernos en el mercado.

Frente a esta orientación hacia la competitividad, son muchas las empresas que, ante la crisis, han decidido reducir los gastos e inversiones. Han reducido su publicidad, han eliminado las inversiones en formación para el personal, han abandonado la innovación y el diseño y se han centrado en actuaciones tendentes a la reducción de la cifra de gastos. De esta manera, continúan manteniendo beneficios a pesar de no elevar los ingresos. Pero, ¿es esto una estrategia de futuro?. ¿Qué pasa cuando ya se han reducido los gastos al máximo y ya no podemos disminuir más puesto que necesitamos los recursos mínimos para producir y distribuir?. (más…)

En el post anterior sobre gestión del tiempo hablábamos de dos elementos claves en la gestión eficaz del tiempo: la priorización y la no postergación. Distinguir entre lo importante y lo urgente y desarrollar el hábito de ¡actuar ya! son dos de las cuestiones que mayores beneficios pueden reportarnos en nuestros negocios. Lo aprendido hasta ahora nos sirve para decidir qué hacer y cuando hacerlo. Y es un tema básico puesto que, cada día, entra “en nuestra bandeja e entrada” un número considerable de cosas que hacer.

Sin embargo, priorizar es solo uno de los pilares de la gestión del tiempo. Ser eficaces en el aprovechamiento de nuestro tiempo implica el dominio de otra serie de elementos. Es precisamente este el objeto el presente post. (más…)

Si hay algo que he aprendido durante mis años de empresario es que la adaptación al entorno es una de las habilidades que más se deben potenciar para conseguir el éxito. Ser capaz de salir de la zona de confort, ser capaz de bajar cuando estás arriba, de subir cuando estás abajo o, simplemente de hacer cosas diferentes cuando lo que haces no te da el fruto, es uno de los factores más diferenciadores entre unas personas y otras.

Esta semana he vuelto a adaptarme. He cambiado “notoriamente” la orientación de mi negocio y he reconfigurado Desafío Coaching. De una marca de coaching generalista he pasado a especialista en el ámbito de los emprendedores, los empresarios y las ventas. Al fin y al cabo es en ese entorno en el que me llevo defendiendo desde hace veinte años. He cambiado el logotipo y la imagen corporativa. A veces, cambiar la decoración te ayuda a situarte en un lugar y escenario diferente. Y, por supuesto, he cambiado mi enfoque, mis creencias y mi mentalidad.

He preparado todo para atravesar el mar de incertidumbre económica en el que nos encontramos. Lo bueno es que ya no soy nuevo. No es la primera vez que zarpamos hacia un mundo desconocido o, al menos, diferente al que estamos habituados. En anteriores ocasiones hemos perdido jarcias, velamen y algún que otro marinero. Pero lo cierto es que, hasta ahora, no hemos naufragado. En esta ocasión, buscaremos de nuevo vientos favorables que nos aproen a nuestro destino.

Espero que os guste la nueva imagen y la nueva orientación de Desafío Coaching y os invito a visitar la página web en www.desafiocoaching.com.

Un abrazo a tod@s.

José Ramón Luna Cerdán

Coach, consultor y formador