Cada día, son muchas las personas que se plantean conseguir determinados objetivos, realizar distintas tareas, cumplir con promesas y agendas variadas y, en definitiva, afrontar sus propios desafíos. Sin embargo, cada día son también muchas las personas que no cumplen con sus propósitos, no hacen lo que dicen que van a hacer y, en consecuencia, no avanzan tanto como quisieran. ¿Te suena?.

En realidad, son varios los motivos fundamentales que, en mi opinión, provocan esta situación:

  • Muchas personas no tienen el objetivo claramente definido, no saben lo que quieren conseguir realmente. Como no saben adónde van, jamás podrán llegar a su destino.
  • Por otra parte, conseguir muchas de las cosas que la gente se plantea cuesta esfuerzo. Es más, son precisamente las cosas más importantes las que más esfuerzo cuestan. Obligan a salir de la zona de confort y eso provoca resistencias y que se deje todo “para otro día”. Es decir, no se asume el suficiente compromiso con el objetivo.
  • Las personas que no consiguen resultados se caracterizan, en muchos casos, por decir que van a hacer determinadas cosas, que van a actuar y después no hacen lo que dicen. Son poco consecuentes y palabras y acciones se encuentran muy alejadas.
  • Los hábitos incorrectos o la falta de ellos provocan funcionamientos “a impulsos” que no garantizan un avance adecuado hacia las metas. La constancia es una de las claves del éxito y no está presente en un gran número de personas.

Y, ¿por qué pasa esto?. ¿Es que no son realmente motivadores los objetivos que, a veces, nos planteamos?. Pudiera ser. Pero también puede ser que necesitemos ayuda. No pasa nada por necesitar ayuda. Esta nos impulsará a crecer. Es posible que únicamente necesitemos un seguimiento de nuestros avances que nos “obligue” a tener que responder ante alguien de nuestras acciones. Los seres humanos somos así. (más…)

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Las personas tenemos importantes sistemas internos que nos avisan y nos protegen en cada momento de nuestras vidas. Tenemos un ángel de la guarda en nuestro interior. Nuestro cuerpo y nuestra mente nos lanzan mensajes continuamente indicándonos si todo está bien o, por el contrario, hay algo que cambiar. La ley de causa – efecto siempre funciona y si nos sentimos bien o nos sentimos mal es como consecuencia de algo. Escucha a tu interior, analiza sus mensajes y sigue sus indicaciones para tomar las decisiones más adecuadas. (más…)

La mayoría de la gente de éxito se caracteriza porque tiene un alto nivel de energía. La energía es nuestro combustible. Es la gasolina con la que conseguimos todas las cosas, Sin duda alguna, existe una relación directa entre los niveles de energía y los niveles de desempeño.

Las personas alicaídas, débiles y sin ánimo consiguen, normalmente, resultados pobres en los diferentes retos que se marcan. Y eso suponiendo que se los marquen. Sin embargo, las personas optimistas, positivas, entusiastas y fuertes obtienen, por regla general, unos resultados sensiblemente superiores a los de la media.

La clave está, por tanto, en mantener y aumentar cada día nuestro nivel de energía.

Si queremos realmente obtener unos niveles de energía óptimos que nos impulsen al máximo, tenemos necesariamente que hablar de tres niveles de energía: la física, la emocional y la mental. Todas ellas son fundamentales y no podemos dejar que ninguno de los depósitos se vacíe. (más…)

Como ya sabes, nuestro diálogo interior condiciona en gran medida nuestros comportamientos y nuestros resultados. Los condiciona hasta tal punto que es difícil lograr el éxito si no dominamos primero la forma en que nos hablamos a nosotros mismos. Ya sabes lo que decía el amigo Henry Ford “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”.  Tú decides.

Hasta aquí, seguramente estamos de acuerdo porque somos personas que nos preocupamos por nuestro crecimiento personal y profesional y, probablemente, ya hemos identificado en nosotros mismos situaciones en las que nos hablamos mal, nos criticamos y en las que, como consecuencia de ello, obtenemos malos resultados. Piensa en situaciones en las que te has dicho a ti mismo “qué malo eres”, “vaya castaña” o “eres un inútil”. Bien sea en algún deporte, en tu trabajo, en tus estudios o en cualquier otro entorno, seguramente te lo habrás dicho alguna vez.

Ahora la clave está en cómo cambiar nuestro dialogo interior. Este es el quid de la cuestión. (más…)

 

Bogues. El jugador más bajo de la NBA

Ayer estuve viendo una película infantil en el cine denominada “Ga´Hoole. La leyenda de los Guardianes”. En ella se relataba la historia de un grupo de lechuzas, autillos y búhos que luchaban por la libertad frente a otros individuos de su propia especie que se habían propuesto someterles y conquistar su mundo a base de la fuerza y la extorsión.

Durante la película  se mandaban mensajes subliminares a los espectadores del tipo “mi padre dice que somos lo que soñamos o aprendemos de las leyendas”. Estas expresiones se citaban en un contexto en el que una minoría, aparentemente con menos fuerza, se enfrentaba a una mayoría para conseguir restablecer el bien. La lucha por lo justo en manos de unos pocos valientes. (más…)