En la actualidad son muchos los libros, artículos y posts que se escriben sobre las redes sociales. Por tanto, escribir sobre esta cuestión no parece, a priori, original. Sin embargo lo hago porque voy a atreverme a hablar de las redes sociales desde otra perspectiva. Desde la perspectiva de su gran capacidad para hacernos perder el tiempo y desenfocarnos de nuestros objetivos. Suena fuerte, ¿verdad?. 

Yo, como muchos millones de personas, soy un gran usuario de las redes. En mi opinión, son muy claras las ventajas, los beneficios y las posibilidades de comunicación que estas ofrecen, tanto para empresas como para particulares. Centrando la cuestión en el ámbito de los negocios y en el papel que tiene esta herramienta para el marketing y las ventas defiendo y coincido con la mayor parte de la gente en que su efecto es muy positivo. Es un gran catalizador de los negocios. Es donde se mueven y se reúnen ahora los potenciales clientes y los que ya lo son. En definitiva, son necesarias en la nueva economía y “no estar” en ellas puede suponer, sin duda, un problema de competitividad.

En mis seminarios a vendedores recomiendo la utilización de las redes sociales como una de las vías para la prospección de nuevos clientes y la concertación de entrevistas de venta.

Sin embargo, aprovechar las ventajas que las redes ofrecen supone conocimientos, estrategia y una dedicación constante. Esto es así, por lo que tanto si nos encargamos nosotros de gestionar nuestra presencia en ellas como si lo delegamos en otras personas y profesionales, es necesario medir muy bien la rentabilidad de la dedicación y los recursos que invertimos en las redes, especialmente si somos nosotros los que aportamos parte de nuestro tiempo a participar en Facebook, Twitter, Linkedin o cualquier otra red.

Y digo esto porque lo cierto es que, de la misma manera que resultan herramientas de gran utilidad tanto personal como profesional, en su cara oculta, las redes sociales tienen unas propiedades que las convierten también en herramientas muy potentes para hacernos perder el tiempo.

Muchas veces, el tiempo que dedicamos a pasear por las redes no es rentable. Lo podremos justificar con que “estamos trabajando en posicionamiento”, pero lo cierto es que, en ocasiones, estamos perdiendo tiempo y dinero. Y si no, repasa las últimas veces que has entrado en “tu facebook” o “tu twitter”.

¿Cuántas veces has entrado porque no te apetecía hacer lo que tenías planificado hacer?. ¿Cuántas veces has pensado “voy a colgar esta entrada y salgo” y luego te has quedado “cotilleando” fotos, debates y otros recursos de tus “amigos”?. ¿En qué actividades andas retrasado y en qué medida podías haberles dedicado parte del tiempo que has estado en las redes?.

Las redes sociales ejercen un efecto placebo que nos calman la ansiedad en ocasiones y nos generan la sensación de “estar haciendo algo útil”. Y muchas veces es así, pero otras no. Y, además, resultan adictivas. Muchas personas pasan cada vez más tiempo en las redes, entran en más momentos del día y a través de muchos dispositivos (incluso a través del móvil). Ten en cuenta que en las redes nos relacionamos con gente, aprendemos, cotilleamos, vemos buenos vídeos, intercambiamos información. Todo muy atractivo.

Y, mientras enfoquemos su utilización a nuestros objetivos perfecto. Si forman parte de nuestra estrategia de crecimiento perfecto. Dediquemos el tiempo que haga falta. Pero si no es así, se convertirán en uno de nuestros grandes enemigos. Ojo, que con esto no quiero decir que solo haya que utilizarlas para producir. También cumplen su función en nuestros ratos de ocio y eso está bien. Eso sí, siempre que manejemos nosotros la planificación de nuestros tiempos.

En este sentido, la respuesta a la pregunta sobre si son o no las redes sociales beneficiosas para tus proyectos en este momento solo la tienes tú. Reflexiona, analiza y responde. Luego, actúa en consecuencia.

Permíteme ahora algunas recomendaciones que, por mi experiencia, pueden ayudarte a evitar que las redes sociales te “roben” más tiempo del que podría resultar adecuado.

  • Planifica el tiempo y los horarios concretos en los que entrarás en tus redes sociales
  • Selecciona cuidadosamente tus redes en función de los objetivos que persigues y de la dedicación que estimes que podrás otorgarles. No todas son igual de interesantes para ti.
  • Diferencia tus usos personales y profesionales, sobre todo en cuanto al tiempo que dedicas a navegar.
  • Selecciona lo que leerás de las diferentes cosas que aparecen en tus muros. Algunas no tienen nada que ver contigo y nos son para ti. Selecciona cuidadosamente la información que te interesa.
  • Utiliza herramientas de gestión de redes sociales como Hootsuite o TweetDeck. Ta ayudarán a organizar tu tiempo y tus contenidos de acuerdo a tus planes.

Y ahora, sin más preámbulos, voy a colgar este post en mis redes sociales.

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