Hace no mucho tiempo, realizaba una consulta en las redes sociales en la que solicitaba que, quien lo deseara, identificara la palabra con la que primero asociaba el término coaching. La verdad es que la participación en el sondeo fue muy aceptable, por lo que, en primer lugar muestro mi agradecimiento a los que intervinieron.

Ahí van las palabras mencionadas:

Finalidad, venta, asesoramiento, preguntas, humildad, desafío, crecimiento, entrenamiento, acción, motivación, vitalidad, orientación, acompañamiento, transmitir, aprendizaje, cambio de vida, acompañar, confianza, apoyo, pasión, tutoría, ayuda, responder, supervisión, cambio, consciencia, liderazgo, transformación, guía.

Además de éstas, hay dos menciones que separo del resto por su singularidad: “Rocky Balboa” y “quemado”. Ambas son acepciones perfectamente válidas puesto que son las que llegan a la mente de las personas que las mencionan. Mi interpretación de ellas tienen que ver con el entrenamiento de alto rendimiento de Rocky Balboa, para la primara de las asociaciones y con una cuestión que realmente me preocupa desde hace tiempo y que me ha llevado a utilizar también la segunda de las palabras en alguna ocasión: ¿será el coaching un concepto ya quemado antes de haber llegado a su máximo crecimiento?. Esto podrá ser un buen tema de debate para una posterior ocasión.

Volviendo a la batería de palabras asociadas con el concepto de coaching, yo al menos obtengo las siguientes conclusiones:

  • Cada vez hay un mayor conocimiento del término, no solo entre profesionales relacionados con esta disciplina, sino también entre el resto de personas. Prueba de ello es el gran número de palabras identificadas.
  • Aunque, efectivamente, muchísima gente ha oído hablar de coaching y conoce el término, existe una fuerte dispersión sobre el significado del concepto. Como ya he comentado, las palabras mencionadas son muchas y diferentes. Hay una idea aproximada de acompañamiento, resultado, entrenamiento, pero es necesario clarificar el concepto.
  • Entre los propios profesionales del coaching, los enfoques metodológicos y de negocio son diferentes, por lo que ayudamos, quizás, a cierta indefinición. ¿Estaremos contribuyendo quizás a potenciar ese concepto también mencionado antes: “quemado”?.
  • Todas las palabras identificadas bien pueden asociarse al concepto de coaching, aunque difícilmente cada una por separado explique completamente la metodología. El coach hace o debe hacer muchas y diferentes cosas.

Lo cierto es que es necesario clarficar el concepto y la metodología del coaching. Es necesario explicar claramente para qué sirve un coach.

Ahí va, por delante, mi declaración sobre lo que entiendo que es y debe ser el coaching. En Desafío Coaching entendemos el coaching en general y el profesional en particular como un proceso de acompañamiento que facilita y cataliza el cambio o la transformación de la persona – profesional en los niveles que sean necesarios para conseguir sus objetivos y resultados deseados.

Creo en un coaching de acción, en un coaching de guerrilla, con los pies en el suelo, del día a día, orientado a provocar el impulso suficiente para aumentar el grado de compromiso del cliente con sus propias metas y acompañarle en la puesta en marcha de las acciones necesarias para conseguirlas. El coaching debe ser una herramienta ágil y rentable que acelere enormemente el grado de consecución de objetivos en los ámbitos personales o profesionales que se planteen.

Para poder ofrecer este tipo de coaching, creo que el Coach debe ser capaz de asumir necesariamente diversos roles en función del nivel de necesidad en el que se encuentre su cliente. En este sentido, no considero al coach únicamente como alguien que hace preguntas sin sugerir nunca, sino como un profesional con experiencia dilatada cuya finalidad es compartirla con el cliente y ayudarle a conseguir sus resultados. Eso sí, siendo conscientes de que todos nosotros contamos con suficientes recursos internos para obtener la mejor respuesta en cada situación.

En mi concepto de coaching, el Coach debe ser:

  • Guía, para ayudar al cliente a desenvolverse en su entorno
  • Entrenador, para mejorar el resultado de los comportamientos del cliente, corrigiendo los aspectos más necesarios
  • Formador, para enseñar al cliente las habilidades y conceptos que más contribuyan a obtener resultados
  • Mentor, para ayudar al cliente a potenciar creencias y valores positivos y a vencer sus creencias limitantes
  • Patrocinador, para estar siempre con el cliente y reconocer sus esfuerzos

Adopto esta forma de hacer coaching, basada en los Niveles Neurológicos de Robert Dilts, por mi profunda creencia de que no valen las mismas recetas para todos los clientes, sino que a cada uno habrá que apoyarle según el nivel de asistencia que requiera. Lo importante es trabajar con el cliente para que consiga más y mejores resultados más rápidamente utilizando en cada caso la metodología más adecuada. Si la persona no consigue con el coach más y mejores resultados que solo, ¿para qué contratar los servicios de un coach?. Yo no lo haría.

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