Quiero compartir una pequeña experiencia con vosotr@s porque estoy seguro de que también os puede servir.

El otro día fui a una oficina de correos a recoger un paquete que alguien me había enviado. La ofician estaba en la calle Alcalde López Casero de Madrid. A muchos de vosotros seguramente esta calle no os dirá nada ni os sugerirá ningún tipo de emoción. Sin embargo, en mi caso el otro día fue distinto.

El anclaje que mi mente había hecho de experiencias del pasado funcionó a la perfección. Resulta que en esa misma calle estuvo durante muchos años un local que fue el centro del Rock duro y el heavy metal en las décadas de los 80 y 90: la Sala Canciller (El Canci).  Curiosamente esa moda musical y de estilo marcó buena parte de mi juventud. El caso es que vi su puerta, que hacía años que no veía y estaba totalmente abandonada, con el local ya cerrado hace años.

Pues bien, lo que sí que seguía vivo es el anclaje de emociones que durante años había acumulado en mi mente ese lugar. En un abrir y cerrar de ojos, mi mente buscó las experiencias que yo tenía almacenadas en relación con “El Canci” y las trajo hasta el presente.

Me vi más de veinte años atrás caminando por la calle, con amigos de la época, con una indumentaria que seguramente ahora no me entraría por mucho que lo intentara y disfrutando de los conciertos , de la música y del ambiente con el que en ese momento yo me identificaba. Recordé los conciertos de grupos como Iron Maiden, Manowar, Sangre Azul o Barón Rojo, sin olvidarme de Leño o Ñu. Me acordé de amigos como Alberto, Carlos, José Luis, o Juanma. El resultado fueron varias sonrisas y que mejoré claramente mi estado de ánimo, en un día en el que no estaba especialmente elevado. La visualización de momentos felices, de estados de ánimo positivos asociados a ese lugar me ayudó  a mejorar mi estado de ánimo presente.

Un lugar estaba anclado a mis emociones positivas y el lugar había funcionado. Al pasar por su puerta, el anclaje funcionó de forma automática, sin buscarlo y atrajo los recursos emocionales que yo necesitaba en ese momento. Me puse muy contento porque lugares como ese tengo varios y ahora sé que podré utilizarlos hoy para conseguir mejorar el estado de ánimo cuando lo necesite.

Seguramente tú también tendrás algún o algunos lugares en los que hayas pasado buenos momentos, en el que hayas experimentado las emociones que en muchos casos te gustaría experimentar actualmente en muchas ocasiones. Tu mente tiene almacenadas en algún lugar esas experiencias y esos momentos y, seguramente, será capaz de asociar emociones a ese lugar.

Cuando te sientas con un estado de ánimo bajo, revive tus mejores momentos acudiendo a dar un paseo por los sitios que en algún momento fueron importantes para ti y visualiza las emociones positivas que viviste. Dedícale unos minutos a ver lo que veías, escuchar lo que escuchabas y a sentir lo que sentías. Como consecuencia de ello replicarás aquellas emociones al momento actual.

Todo se ancla, todo se asocia a emociones positivas o negativas (lugares, palabras, sonidos, personas, gestos, programas de televisión, regalos, etc.). Lo importante es que sepas identificar los distintos anclajes de que dispones y dispararlos cuando quieras recuperar determinados estados de ánimo.

Un abrazo a tod@s y, para seguir disfrutando, os dejo con un vídeo con una de mis canciones favoritas: No one like You (Scorpions) (os la pongo en versión 2006 porque el tiempo pasa para todos pero lo importante es mantenerse en la vanguardia).

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