Las personas tenemos importantes sistemas internos que nos avisan y nos protegen en cada momento de nuestras vidas. Tenemos un ángel de la guarda en nuestro interior. Nuestro cuerpo y nuestra mente nos lanzan mensajes continuamente indicándonos si todo está bien o, por el contrario, hay algo que cambiar. La ley de causa – efecto siempre funciona y si nos sentimos bien o nos sentimos mal es como consecuencia de algo. Escucha a tu interior, analiza sus mensajes y sigue sus indicaciones para tomar las decisiones más adecuadas.

Nuestro cuerpo es, sin duda, “la máquina” más avanzada “tecnológicamente”. Si lo cuidamos y le proporcionamos un entorno adecuado, está diseñado para funcionar más de cien años. Como toda máquina de última generación, cuenta con un avanzado sistema de indicadores que miden y aseguran que todos nuestros niveles son los adecuados.

Cuando algo va mal en alguna parte de nuestro cuerpo, el indicador correspondiente lo detecta y lanza su mensaje de alerta. Esto lo notamos habitualmente en forma de dolor de algún tipo. Entonces, lo normal es que vayamos a un médico, tomemos los medicamentos adecuados, vayamos al fisioterapeuta o hagamos cualquier otra cosa con la finalidad de terminar con el dolor y solucionar las causas que lo han provocado.

Si dejamos que el dolor continúe mucho tiempo, corremos el peligro de que, lo que empezó como algo sin importancia, acabe convirtiéndose en un problema serio.

De la misma manera que sucede a nivel físico, nuestro interior también nos envía mensajes de tipo emocional cuando algo va mal en este ámbito. Cuando no nos sentimos bien, estamos incómodos, tenemos sensación de estrés o nos sentimos bajos de energía es que algo no va bien desde el punto de vista emocional o mental. Necesitamos cambiar algo para encontrar nuestra tranquilidad, equilibrio y bienestar.

Muchas veces, bien sea por trabajo o por alguna cuestión personal, lo cierto es que no podemos dormir, estamos irritables y de mal humor, tenemos una gran sensación de ansiedad que nos limita e incluso llega a bloquearnos y nos impide conseguir los resultados que necesitamos. Esto refleja, sin duda, que no nos encontramos satisfechos con alguna de las parcelas de nuestra vida.

Escucha y analiza cuando se producen estas sensaciones. Identifica el ámbito que no funciona bien y profundiza en las razones que te provocan esas sensaciones. Una vez que consigas identificar las causas, estarás en disposición de poner remedio incorporando algunos cambios en tus rutinas. No esperes que las cosas mejoren solas. Por desgracia no suele ocurrir y es necesario que tú actúes “tomando el control” de tu realidad.

En el momento que modifiques algunas de tus creencias, acciones o elementos de tu entorno, tanto a nivel físico como emocional, comenzarás a experimentar cambios de sensaciones. Si las decisiones que tomes van en el sentido adecuado, comenzarás a sentir alivio porque las cosas que no funcionan se irán solucionando. Ten claro que cada cambio que introduzcas provocará un efecto y, por tanto, unos resultados distintos. Esta es la forma de crecer y desarrollarse.

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