En 2011 tienes la diana a tu alcance

De nuevo llega el final del año y es hora de hacer balance. ¿Cómo nos ha ido?, ¿Qué hemos ganado?, ¿qué hemos perdido?, ¿qué hemos aprendido?, ¿a quién hemos conocido?, ¿qué hemos hecho bien?, ¿qué debemos mejorar?. Nos podemos hacer estas y otras muchas preguntas para llegar a nuestra conclusión final: ha sido un buen año o, por el contrario, podría haber resultado mejor.

La crisis ha enmarcado un año lleno de movimientos y turbulencias que, posiblemente, nos hayan obligado a actuar de forma diferente a la que lo veníamos haciendo. En el ámbito económico, no hay más que echar un vistazo a los datos de la prensa para comprobar que las cosas “no han ido a mejor”. Tal vez tú seas uno de los privilegiados. Siempre los hay, pero la estadística refleja que no ha sido un buen año en términos económicos para gran parte de las personas.

Los propósitos que nos habíamos hecho hace un año por estas fechas se han visto también condicionados por un escenario que, en mayor o menor medida, nos ha influido y ha influido en nuestros resultados. Probablemente te habrás visto obligado a variar tus planes para adaptarte a la situación.

Sin embargo, lo que para unos ha sido un año turbulento, incluso malo, para otros ha resultado su año del éxito. Y esto porque toda crisis supone “un mundo lleno de oportunidades”. Esta es una ley universal que merece la pena aprender porque el próximo años será igual, y al siguiente y al siguiente.

¿Cómo ha sido tu año?. Ya haya sido bueno, regular o malo aprovecha lo que has aprendido de él. Esto no te lo quita nadie y te ayudará sin duda en tus logros de 2011.

Te propongo una cosa. Dejemos ahora 2010 y centrémonos en el futuro. Define tus objetivos para 2011. Recuerda que “No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va” (Séneca).

Decide cómo será tu 2011 y hazlo posible. Tú sabes que las cosas no ocurren por casualidad, sino por causalidad. Nuestros resultados son consecuencia de nuestras decisiones y acciones. Esto quiere decir que podemos decidir cómo será nuestro 2011. Únicamente tenemos que definir efectos perseguidos (objetivos) y generar las causas que los producirán (nuestras actuaciones). ¡Casi nada!

Si dedicamos un tiempo relajado a definir nuestros objetivos para el próximo año, estamos dando ya un paso de gigante para conseguirlos. Hacer el ejercicio de fijar nuestros objetivos nos sitúa ya en una buena situación de partida. Hay autores que afirman que en el momento que haces una lista de objetivos estás ya garantizando el cumplimiento del 80% de los mismos.

Siempre que hablo de objetivos, propongo una sencilla fórmula que ayuda a definirlos con carácter general. Este año la repetiré.

  • Primero. Haz una lista con lo que quieres y no tienes
  • Segundo. Haz una nueva lista con lo que quieres y tienes ya
  • Tercero. Haz una lista con lo que no quieres y no tienes
  • Cuarto. Haz una última lista con lo que no quieres pero tienes

Cuando hayas cumplimentado estas listas, te propongo las siguientes reflexiones:

  • ¿Qué lista te ha costado más elaborar?
  • ¿Qué lista es más larga?
  • ¿Qué efectos positivos tienen estas cuestiones sobre tu situación?
  • ¿Qué efectos negativos están produciendo o pueden producir?

Ahora decide, de entre las cuestiones de las diferentes listas, cuáles van a ser tus diez principales objetivos para los próximos doce meses y plantéate ¿Cuál de los objetivos que he anotado en la lista tendría el mayor y más positivo impacto en mi vida si lo consiguiera?.

Y lo más importante. Pon las causas para que todo esto ocurra. ¡Actúa ya y haz algo todos los días para acercarte a tus objetivos!. No estés mirando todo lo que te queda porque eso no es lo importante. Lo importante es lo que consigues cada día. Cuando menos te lo esperes, los habrás conseguido.

Si pones en marcha este proceso, en diciembre de 2011 habrás vivido un año en el que tu grado de consecución de objetivos habrá sido más pleno, no por suerte, sino porque habrás sentado unas bases sólidas para conseguirlos. Sé que puedes conseguirlos. Recuerda, ¡ACTÚA YA! … y a finales de 2011, volveremos a hablar.

¡FELIZ 2011!. ¡A POR 2011!

 

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