“Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad”.

(Extracto del discurso de Martin Luther King en 1968 en Washington)

“Yo tengo un sueño que un día en algún estadio del mundo los jugadores y los aficionados de la selección española de fútbol compartirán la alegría de haber conseguido la copa del mundo”

(Adaptación de la frase de MLK realizada por José Ramón Luna el 11 de julio de 2010)

El anhelo de ganar un mundial ha estado siempre presente en nuestra historia futbolística. Durante los diez mundiales que yo he podido presenciar o al menos durante los ocho últimos en los que ya me sentía capacitado para opinar, la sensación ha sido siempre la misma: “empezábamos con un sueño claro y perfectamente definido y despertábamos súbitamente sin haberlo cumplido”. Así cada cuatro años.

El 11 de julio de 2010 todo ha cambiado. El sueño se ha cumplido. España ha ganado la copa del mundo de fútbol en Sudáfrica, permitiendo que millones de personas hayan visto cumplido su sueño futbolístico. ¿Y cuáles son las claves de este éxito? ¿Qué podemos aprender y qué podemos aplicar de todo ello a la gestión de nuestros negocios?.

En el presente artículo exponemos algunos elementos, extraídos de un rápido análisis de la operativa y características de la selección, que pueden incidir de manera significativa en nuestros resultados de empresa.

Primero, el sueño: “La selección española de fútbol ha dado muestras de tener un sueño histórico que ha perseguido con insistencia a pesar de haber caído varias veces durante el camino” Todo logro comienza con un sueño que se traduce en una meta perfectamente definida. Los que tienen clara la meta saben que deben perseguirla con persistencia y que encontrarán multitud de barreras en el camino que impedirán que conseguirla resulte una tarea fácil. Probablemente será necesario caer varias veces antes de conseguirla y eso no disipará el sueño.

Lo potente del sueño es que lo podemos mantener cuanto tiempo queramos, moldeándolo en función de nuestros deseos. Mira hacia tu interior y el de tu organización. Permítete soñar y define lo que quieres conseguir y dónde quieres estar en el futuro. Define tu Visión. Aquello que, tardes lo que tardes, deseas conseguir en tu negocio. Define cuál es tu “copa del mundo” y sueña con ella.

Segundo, el sistema: “La selección española de fútbol ha conseguido su sueño tras años y años de planificación, acción y mejora”. Conseguir nuestra meta a largo plazo implica el establecimiento de un sistema que incluye un proceso definido de funcionamiento a largo plazo: planificar, actuar, controlar los resultados y establecer los cambios necesarios. El camino para conseguir la meta es largo y requiere de una sistemática planificación.

Partiendo del análisis de la realidad de tu negocio y de los recursos de que dispones, establece objetivos parciales que te vayan acercando a tu meta y, sobre todo, define las acciones que vas a poner en marcha. Define qué harás, cómo lo harás, cuándo lo harás y cuánto te costará. Tendrás que conseguir el máximo aprovechamiento de tus recursos y, al mismo tiempo, ser creativo e innovador para diferenciarte de tus competidores. Considera las diferentes etapas que tendrás que abordar para llegar a la meta final. Cada proyecto, cada mes, cada ejercicio es solo “un partido más”. Una parte del proceso global hacia la meta.

Si Planificar es importante, no lo es menos “Hacer”. Poner en marcha tus actuaciones es lo que realmente te acercará al logro. Si defines planes pero no los pones en marcha, la meta continuará igual de lejana. Establece tus estrategias y tácticas, utiliza tus recursos disponibles y ejecútalas. Es preferible equivocarse y fracasar que no hacer nada. Al menos, aprenderemos.

Eso sí, actúa pero de forma controlada. Controla el resultado que vas obteniendo de las acciones que pones en marcha, de las decisiones que tomas. Calcula el impacto positivo y negativo de tus decisiones. Utiliza tus propias experiencias para aprender y mejorar. Consigue una organización cada vez más competitiva aprendiendo de los resultados que obtienes. Y si tienes que establecer cambios, ponlos en marcha con decisión.

Cambiar lo que no funciona, probar nuevas estrategias y tácticas destinadas a mejorar los resultados es la forma de conseguir las más altas cotas de logro. Ten en cuenta que las organizaciones y los mercados son entornos cambiantes y lo que funciona en un momento determinado no funciona siempre necesariamente.

Tercero, los ingredientes: “la selección española de fútbol ha ganado gracias a la riqueza de un equipo sólido y a la capacidad de un líder”. Vicente del Bosque, Iniesta, Xavi, Villa, Casillas, Puyol, Piqué, Ramos y así hasta veintitrés nombres en la primera fila y otros tantos en la retaguardia. Ellos son los que han hecho posible el éxito, gracias a un sistema, a un liderazgo y a un trabajo perfectamente coordinado y planificado. Piensa ahora en tu organización.

Tú eres el entrenador y tienes en tu equipo a los mejores. Toca ahora conseguir el éxito. Para ello, en primer lugar, desarrolla un liderazgo eficaz. Asegúrate de que eliges a los mejores profesionales e invierte tu tiempo en motivarles y desarrollarles.

Tu primera función como líder es dirigir a tu equipo y esto consiste básicamente en explicar los objetivos, que se espera del trabajo de cada uno de sus integrantes y trazar el camino para que sean capaces de cumplir con sus responsabilidades. Liderar un equipo implica definir objetivos, definir el rol de cada integrante, preparar y entrenar, gestionar conflictos, trazar estrategias, tomar decisiones y establecer cuantos cambios sean necesarios para conseguir el mejor resultado.

Tu responsabilidad como líder es obtener el máximo desempeño de tu equipo. El valor que aportas a tu organización es tu capacidad de conseguir los mayores resultados con el equipo de que dispones. Liderar es motivar. Solo las personas altamente motivadas conseguirán los mejores resultados. Ocúpate en conocer lo que motiva y desmotiva a cada uno de los miembros de tu equipo, además de trabajar en la motivación colectiva.

Es ahora momento de hablar del equipo como elemento esencial para conseguir la meta. Sin un funcionamiento adecuado de nuestros recursos humanos, nuestra organización no conseguirá el éxito. Los mayores niveles de desempeño en cualquier actividad los consiguen siempre personas que SABEN, PUEDEN Y QUIEREN conseguir resultados.

Saben hacer su trabajo, cuentan con los medios internos y externos para ello y, sobre todo, quieren conseguir el éxito. En este sentido, la selección española de fútbol, la que ha ganado el mundial de Sudáfrica, también nos puede servir de ejemplo. Los integrantes del equipo español saben hacer su trabajo. Son los mejores. El líder se ha asegurado de contar con los mejores. Saben jugar al fútbol, tienen los conocimientos técnicos y tácticos necesarios para hacer frente a cualquier situación que tengan que afrontar.

 Además, cada uno tiene su rol en el equipo y su función y la desempeña con plena intensidad en función de la necesidad de cada momento y atendiendo a las instrucciones del líder (el mister). Por otra parte, se han formado y han ido creciendo desde jóvenes. Tienen experiencia porque han seguido un exhaustivo plan de carrera. El conocimiento y la experiencia les ha permitido llegar hasta el momento actual. ¿Cuentas en tu organización con un equipo de personas que saben hacer su trabajo? Asegúrate de ello e invierte en selección y captación de talento, en formación y en entrenamiento. Sin ninguna duda lo rentabilizarás.

Otro de los componentes del éxito en el desempeño es poder hacer nuestro trabajo. Los integrantes de la selección han trabajado durante años en la superación de sus posibles barreras interiores, esas creencias que en ocasiones nos frenan y nos hacen incapaces de obtener grandes resultados.

“Si crees que puedes o crees que no puedes, estás en lo cierto”. Esta famosa frase de Henry Ford refleja uno de los ámbitos más importantes para el éxito. Conseguir los mayores recursos internos para afrontar el reto. Estar plenamente capacitado desde el punto de vista interno. Aguantar el fracaso sin desesperar. Sobre los recursos externos, medios, utillaje, etc., daremos por hecho que se disponen de ellos para poder realizar los planes.

La verdadera cuestión para poder conseguir resultados extraordinarios es contar con los máximos recursos internos. Esto es lo que realmente provoca la mayor diferencia entre unos profesionales y otros. Dedica esfuerzo y parte de tu tiempo a conseguir que tu equipo se crea y tome consciencia de que es capaz de conseguir la meta. Ayúdales a superar miedos y barreras.

Trabaja en que el cambio sea visto como algo normal en las organizaciones y como una oportunidad para mejorar.

Por último, hablando del desempeño del equipo, el tercer elemento importante es que quieran conseguir la meta. Este es, quizás, el factor más diferenciador. Si una persona no quiere trabajar bien no lo hará y comprometerá el resultado de la organización. Los integrantes del equipo nacional de fútbol han ganado porque han querido hacerlo con todas sus fuerzas y han trabajado para ello. Han tenido un estado de alta motivación que les ha permitido tener las ideas claras en todo momento, han tenido un orgullo de pertenencia al equipo fuera de lo común.

“Lo más grande” para cualquiera de los jugadores ha sido poder pertenecer al “Proyecto Selección”. Han demostrado que tenían un compromiso colectivo haciendo prevalecer el éxito colectivo frente al individual, confiando unos en otros, siendo generosos con sus compañeros, mostrando una sana ambición y, sobre todo, una pasión y entrega sin precedentes.

 Asegúrate de que las personas de tu equipo quieren conseguir la meta a través de una cultura compartida. Establece mecanismos de motivación grupal e individual que contribuya a retener el talento y a disminuir la rotación. Si los mejores se quedan contigo y trabajáis en un plan sólido para conseguir la meta, nada podrá deteneros.

Da igual que cada vez haya más competidores, y más preparados, que los mercados se presenten turbulentos y desconcertantes o que, en ocasiones, no obtengáis los resultados esperados e, incluso, fracaséis.

Lo único que importa es que tu organización tenga la meta bien definida, las ideas claras, un plan a largo plazo bien diseñado y un equipo que, bajo un liderazgo eficaz, sepa, pueda y quiera conseguir el éxito. Con esos ingredientes, igual que la selección española de fútbol, cambiaremos el “PODEMOS” por un “LO HEMOS CONSEGUIDO” en el ámbito de nuestro negocio.

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