Las personas actuamos impulsadas por dos grandes tipos de motivadores: conseguir placer o evitar el dolor. Cuando decidimos actuar en cualquier sentido lo hacemos porque pensamos que nos sentiremos mejor de lo que nos encontramos en ese momento, es decir, conseguiremos algún efecto positivo, o bien dejaremos de experimentar el dolor que podamos estar experimentando en el momento de esta decisión. (más…)

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