Alguien dijo una vez: “La primera regla del éxito es la concentración. Concentrar todas las energías en un objetivo y dirigirse directamente hacia él sin mirar ni a izquierda ni a derecha, garantiza una mayor eficacia y efectividad”.

Cuanto más tiempo dediques a planificar y priorizar antes de empezar a hacer tus tareas, más cosas importantes lograrás hacer y más rápido conseguirás hacerlas una vez que hayas comenzado. Cuanto más importante sea la tarea que te propones hacer, más motivado te sentirás para vencer la pereza y ponerte en marcha.
Una simple pero poderosa técnica para organizarnos
El método ABC es una poderosa técnica para establecer prioridades que puedes aplicar en todo momento, cada día y en todos los ámbitos de tu vida, tanto en el terreno personal como profesional. La técnica es tan simple pero a la vez tan eficaz que puede aumentar considerablemente tu rendimiento y tu efectividad en todas las áreas en las que la apliques.

El poder de esta técnica se basa precisamente en su simplicidad. Consiste básicamente en lo siguiente: Lo primero es realizar una lista con todas las tareas que tienes que hacer en el día que comienza. Piensa y escríbelas. Entonces clasifícalas poniendo A, B o C delante de cada una de las tareas antes de empezar a actuar.

Identifica tus prioridades principales
En este sistema de clasificación de actividades, “A” significa que algo es muy importante. Es algo que tienes que hacer necesariamente. Se trata de una actividad o tarea que si no haces o haces mal podría tener unas consecuencias negativas considerables. ¿Qué pasaría si no acudes a una visita a un cliente con el que has fijado una reunión?, ¿y si no preparas una información que necesita tu jefe para una reunión?, o ¿cómo se sentirían tus hijos si no asistieras a la primera obra de teatro en la que participan?. Para definir este tipo de tareas, responde a la pregunta ¿cuál o cuáles de las actividades del día tienen un mayor impacto en mi desarrollo personal o profesional?

Si tienes más de una tarea clasificada como A, vuelve a priorizarlas. Aunque son todas importantes, seguro que hay algunas más importantes que otras. Asígnales también un número de prioridad A-1, A-2, A-3, y así sucesivamente. La tarea A-1 es la “madre de todas las tareas”, “la prioritaria entre las prioritarias”.

Decide ahora tus tareas “secundarias”
Una tarea marcada con una “B” es una tarea que “deberías hacer”.
Las consecuencias de no hacerla o de hacerla incorrectamente serían medias, no como en el caso de las A. Son las típicas tareas que si no las haces seguramente se incomodará alguien a tu alrededor, pero que no son tan importantes como las A. Devolver una llamada que no sea crítica o revisar tu correo electrónico podrían ser tareas del tipo B. La regla es: no hagas una tarea B hasta que no hayas finalizado las del tipo A, o al menos todo lo que podías hacer ese día en concreto. No te dejes distraer por un agujero cuando delante de ti hay un abismo.

Las “otras” tareas
Una tarea de tipo “C” es algo que estaría bien hacer, sería incluso divertido, pero que si no haces no tiene grandes consecuencias ni para ti ni para nadie
. Las tareas del tipo C pueden incluir llamar a un amigo (salvo que la causa justifique una especial importancia), tomar café, hacer gestiones personales durante el tiempo de trabajo y otras más. Este tipo de tareas no tiene demasiada influencia en tu ámbito profesional.

Las ventajas del método
Aplicando este método de clasificación ABC conseguirás hacer más tareas importantes y con mayor rapidez y eficacia. La clave para que el método funcione es comprometerte a hacer primero las tareas A-1 y no dejarlas hasta que no las termines. Piensa en los beneficios que tienen para ti y tu trabajo las tareas del tipo A y las consecuencias negativas que puede conllevar no hacerlas. Tu habilidad para determinar las tareas del día, identificar las del tipo A y focalizarte en ellas es uno de los factores que más van a determinar tu desarrollo. Los resultados que conseguirás serán considerablemente mejores y mayores que los actuales.

Ejercicios para la acción
Aquí hay dos cosas que puedes poner en marcha inmediatamente para mejorar tus resultados:

Primero, escribe ahora tu lista de tareas de trabajo (o personales) y clasifica cada una de ellas con A, B, o C según la prioridad que les otorgas. Define tu actividad A-1 y ponte con ella inmediatamente. Toma la decisión de no hacer otra cosa hasta que no la hayas terminado.

Segundo, utiliza el sistema ABC todos los días y para todas las listas de tareas que te plantees realizar antes de comenzar a trabajar en ellas. Si lo haces cada día, en el plazo de un mes habrás conseguido convertir este sistema en hábito y comenzarás a notar sus beneficios. Unos mejores resultados y, por tanto, un mejor aprovechamiento de tu tiempo.

 

 

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